Después de la DANA ha venido la SANA, pero hace falta ESPAÑA.
No hay palabras para describir lo que ha sucedido en los últimos días, para explicar el desastre natural que ha sufrido Valencia, para detallar el sufrimiento de tantísimas familias, para consolar las pérdidas incalculables que han padecido particulares, ayuntamientos, empresas,... No hay manera humana de asumir lo que ha supuesto este golpe de naturaleza, que no ha sido encauzado por la estructuras hidrológicas, avisada con detalle por la tecnología ni concienciada por las autoridades.
Sobran las palabras para describir la entorpecedora actuación y la falta de coordinación de los políticos. También para describir la oleada de solidaridad, de voluntarios y de toneladas y toneladas de ayuda, que no ha sido canalizada por la escasa o inexistente coordinación institucional, frente al reprise de la iniciativa civil. Digamos que después de la Gota Fría, ahora llamada Depresión Aislada en Niveles Altos (DANA), ha venido la Solidaridad Acompañada en Niveles Altos (SANA), manera cursi de decir la rápida ayuda prestada por miles de españoles ha sido un torrente que no ha sido tan eficaz como podía haber sido. Porque hace falta algo más…
Hace falta ESPAÑA, no un pseudo estado fallido. Hace falta un país que tenga claro que es una nación. Que quiere gobernar a todos por igual. Que no está dividido. Que está unida en su multiculturalidad. Que busca por encima de los intereses personales el bien común. Que permite la autonomía y coordinación de los cuerpos de emergencia y rescate en caso de emergencia. Que es consciente de lo qué ha sido ESPAÑA porque conoce, asume y no tergiversa su historia. Que invierte en estructuras hidrológicas, transporte,... Porque es un único país, no el lugar donde los políticos se forran a nuestra costa, aprovechando las múltiples fisuras del sistema.
Si alcanzamos una ESPAÑA con mayúsculas podremos superar las catástrofes naturales y artificiales, como la polarización o las ideologías, unidos a toda Hispanoamérica, a la que nos unen lazos de idioma, culturales y de religión.
Álvaro Gil Ruiz



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