Dos cosas que aprender del wokismo olímpico ...
La primera es que la Cultura Woke llevada al extremo y a la puesta en escena es esperpéntica, antiestética y grotesca. Es todo lo contrario al Espíritu de los JJOO, "Citius, Altius, Fortius”, o a los pilares de Occidente, Atenas, Roma y Jerusalén.
Ya sabíamos desde la Ilustración que todas las ideologías empañan, desdibujan o emborronan la realidad, pero en este caso se ha plasmado de una manera gráfica la decadencia de Europa como pocas veces.
Además hemos visto con nitidez el rasgo distintivo del wokismo, que es fragmentar la sociedad y cancelar todo aquello que impide llevar hasta el extremo su perspectiva, en esta ocasión ridiculizando y parodiando la Última Cena, origen de una de las columnas del cristianismo, la eucaristía.
Y la segunda es que, aunque siempre añoramos lo que no tenemos y pensamos que cualquier tiempo pasado es mejor, cada vez son más los que están de vuelta buscando la normalidad que no tenemos, difícil de alcanzar por estar adormecidos por las pantallas, la pornografía, las drogas, las comodidades superfluas,... Pero cuando nos abren los ojos con este espectáculo indecente y ofensivo, hay que despertar y buscar lo que da sentido pleno a nuestra vida: la familia, los amigos, el trabajo como servicio a la sociedad,...


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