La Liga de los Corruptos Extraordinarios
Querido yo del pasado:
Se confirma todo lo que sospechabas. En la postmodernidad las líneas de juego se difuminan. Y los valores que imperan son la mediatez y la liquidez. Ahora no sé qué es mentir. Sencillamente lo que dije ayer vale hasta que cambie de opinión. Lo mío es mío y lo suyo también. Yo y mis amigos dictamos lo que está bien y nadie nos puede decir lo que está mal. Nosotros cancelamos sin ser cancelados. Polarizamos sin poder ser polarizados. Nuestras ideas son las válidas y la de los demás inútiles. Esto no va ni con la derecha ni con la izquierda. Van con nuestros intereses temporales concretos. Hoy estamos juntos y mañana no me acuerdo. Y dirás en tu mentalidad, lo que decía Antón Losada: ¡eres de la Liga de los Corruptos Extraordinarios! En la mía soy un superviviente. Nuestro plan es sobrevivir. Soy un hijo de mi tiempo.
¿Cómo lo conseguimos?
Nada nuevo bajo el sol. Dominamos los medios de comunicación y tenemos un equipo de “opinión sincronizada”. Atacamos siempre antes, para no tener que defendernos. Y si hay contraataque, traemos al presente sus trapos sucios del pasado. La justicia está en nuestro poder. Pero la clave, sin duda alguna, está en que la batalla o debate cultural, la ganamos por goleada. Hemos conseguido imponer las ideologías que nos dan dinero y las que nos sirven para controlar la situación. Hemos colonizado la sociedad con la ingeniería social, antes de llegar al poder, elaborada por nuestros intelectuales y universidades. Lo mejor de todo, que los otros no se dan cuenta de nuestro truco. Piensan que la cultura no sirve para nada, cuando la cultura lo mueve todo. Si despertaran no tendríamos nada que hacer.
Un saludo,
Tu yo del futuro.



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