El carnaval de los Goya: El cine en su mundo y los agricultores fuera de él.

Foto de Europa Press

Sin entrar en detalles los Goya han sido una frívola ficción de carnaval. Ya que en la ajetreada España de 2024, la Gala se ha reducido a la alfombra roja, al #SeAcabó y al reparto, más o menos justo, de los premios.

¿Dónde ha estado la conexión con la realidad? ¿Quién ha defendido a los agricultores? ¿Quién ha hablado de los guardias civiles fallecidos?  ¿Quién ha expuesto un empoderamiento de la mujer diferente a “Zorra”? Todos estos y muchos más, han sido los tabúes de la noche en los galardones más politizados y a la vez prestigiosos de España.

El desfile de vestidos en la alfombra roja, ha sido la oportunidad desaprovechada de apoyar la dimisión de la delegada de Igualdad de RTVE, que ha defendido que “Zorra” ni es empoderamiento para las mujeres, ni feminismo. 

Los casos de Vermut y Ravelo, el “Me Too español”, se han convertido en la Gala en una nueva causa de la cultura de woke:  el que no cancela es cancelado. Claramente, detras de la “inocente” pregunta a la que han sido sometidos todos los nominados sobre los casos de abuso sexual (que no tiene otra respuesta que el rechazo absoluto), hay una clara utilización para impulsar el movimiento #SeAcabó y condenar farisaicamente lo que tienen que juzgar y sancionar la justicia. El tribunal puritano ha buscado el “fuera de juego” del despistado y no lo ha encontrado. Solo algún valiente, como José Sacristán, ha destapado el juego absurdo de la cancelación. «Que lo pague en lo personal, pero que en lo profesional no tiene por qué sufrir las consecuencias. Me parece una estupidez, una necedad».

El resto, lo dicho, un reparto de premios opinable. Cabe destacar la obra maestra que ha recibido 12 premios, “La Sociedad de la Nieve”. Que ha ganado el de Mejor Película, Mejor Dirección (Juan Antonio Bayona), Mejor Música Original, Mejor Dirección de Arte, Mejor Fotografía, Mejor Montaje, Dirección de Producción, Efectos Especiales, Maquillaje y Peluquería, Diseño de Vestuario, Mejor Sonido y Mejor actor revelación (Matías Recalt).

Y así, mientras el cine ha estado en su mundo, los agricultores están fuera de él. Parecen “indigentes” sin hogar predicando en el desierto palabras “silenciosas". Así se muestra el intento de acallar, mitigar y minimizar estas protestas por parte del Gobierno. Algo exagerado, que busca ocultar una reivindicación justa. 

Claramente los agricultores están en desigualdad de condiciones, no son avalados ni por los sindicatos. Por lo que las protestas no tienen la fuerza que deberían tener.

El asunto se resume rápido. Ante los muchos requisitos fitosanitarios exigidos para poder vender los productos agrícolas españoles, que provocan un encarecimiento desmesurado, no se puede competir. Ya que las frutas legumbres y hortalizas no europeas tienen un precio más asequible. 

Ni la competencia desleal permitida ni la protesta neutralizada, parecen la solución a la situación.  Los cineastas han perdido la mejor ocasión que han tenido de ser solidarios con este sector y de haber sido un escaparate para solucionar un problema de todos los españoles. 

Hace falta más apoyo social, político y cultural para dar voz al mundo agrario. Sin la agricultura no es posible España.

Álvaro Gil Ruiz. 
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Comentarios

  1. Totalmente de acuerdo. Ahora, los Goya a Robot Dreams, mejor película de animación,y guión adaptado, me han parecido muy justos, y Pablo Berger Iun gran tipo

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