Una biblioteca es como una heladería italiana, despierta la concupiscencia, pero lectora.



La visita a una biblioteca es como entrar en una buena heladería italiana, de esas que entran por todos sentidos, pero sobre todo por la vista. Al introducirse en ella, la visión colorida, aparente y apetente, genera el deseo de probar los más de 150 apetitosos sabores... Bacio, limone, fragola, cioccolato, stracciatella, caffè, ferrero rocher, nutella, nocciola, Pistacchio, Rum Raisin, Tiramisù,... Después de un rato pensando, tomamos una decisión más o menos acertada: "Póngame una bola de limone y otra de… fragola", pedimos al dependiente, mientras seguimos mirando el mostrador y estamos pensando: "el próximo día quiero probar el de nocciola y pistacchio. Aunque también me gustaría probar el de stracciatella y Ferrero Rocher, y también…" 


Bien, pues igual que una heladería despierta nuestras ganas de probar un montón de helados, una buena biblioteca suscita la “concupiscencia lectora”. Cuando vemos un gran escaparate de una librería, el mostrador de novedades de una biblioteca o vamos a buscar un libro y encontramos otro más interesante, nos entra por los ojos el deseo de leer, ya sea para saber o disfrutar. Y no solo eso, sino que la variedad expuesta de géneros literarios y de temas, invita a tener una amplia cultura de realidades variadas. Si el deseo es irrefrenable, habrá que moderarlo para no acabar como Don Quijote. Y si no es tan intenso,  marcarse un número de páginas y cumplir el reto con constancia, nos ayuda a crecer como personas.


El 24 de octubre se celebra en España el Día de la Biblioteca, propuesta inventada en 1997 por la Asociación Española de Amigos del Libro Infantil y Juvenil con la ayuda del del Ministerio de Educación, Cultura y Deporte, con la intención de recordar la destrucción de la Biblioteca de Sarajevo, incendiada en 1992 durante la guerra de los balcanes. El Día de la Biblioteca puede ser el motivo para comenzar a visitarlas de manera habitual, como las librerías del barrio, con la idea de suscitar el deseo por la lectura variada, de muchos títulos que nos están esperando. 

                                                       Álvaro Gil Ruiz 







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