La censura postmoderna ha llegado a nuestro dulce hogar, pero no a nuestra libertad interior.
Para muchos, su patria es su infancia. Igual que su dulce hogar son sus familiares y amigos. Porque son “lugares” donde se nos quiere como somos. Con nuestros puntos fuertes y débiles. Donde actuamos de manera natural y estamos a gusto. Y nos mostramos como somos. Por eso nuestra patria y nuestro hogar son “lugares” sagrados, son nuestra esencia y donde nos mostramos como somos.
Pero últimamente ha aparecido la censura postmoderna, como la llama Juan Soto Ivars, que se manifiesta en nuestra autocensura y nos introduce en la “espiral del silencio” que, por no ofender a nadie, hace que no digamos lo que pensamos. Es decir, que la Cultura Woke está presente está en nuestra sociedad, en la RRSS, en el mundo profesional… Pero también este virus ha llegado a nuestro dulce hogar, a la familia y a los amigos. Ya que hoy en estos “lugares” tampoco podemos ser nosotros mismos, ya que surgen problemas. Por lo que se nos reducen los espacios de libertad e intimidad.
Siempre nos quedará nuestra libertad interior, nuestro lugar más sagrado, como nos han demostrado Viktor Frankl, el cardenal Van Thuan o santa Teresita de Jesús en su celda. Pero debemos de ser conscientes, que tenemos derecho a ser como somos en nuestro ámbito personal y que este derecho nos lo están quitando.
Sin ofender a nadie, tenemos derecho a la libertad de expresión. Pero sobre todo tenemos derecho a que nadie nos quite nuestra libertad a ser como somos y a mostrar lo que pensamos en un lugar tan sagrado como nuestro dulce hogar.
Álvaro Gil Ruiz



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