¿Qué es lo que queda?
Hay que preguntarse de vez en cuando ¿qué es lo que queda con el paso del tiempo? Después de superar un examen, una habilitación, el C1, las pruebas externas (Primaria, Secundaria, o la EVAU,...). Después de haber acabado una etapa escolar, un grado, un máster, un doctorado. Ya que muchas veces, una vez superada con una nota aceptable la evaluación de unos conocimientos, supuestamente, adquirimos unas competencias o habilidades. Pero la realidad es que, en muchas ocasiones, no en todas, unos meses después de un examen no queda nada en nuestro interior. Porque estudiamos y nos preparan, para superar una prueba que nos permite acceder a otro nivel de formación o a un puesto de trabajo. Y no tanto para aumentar nuestros conocimientos.
Otra pregunta, que nos deberíamos hacer, es si un sistema educativo que destaca por su alto fracaso escolar y que fomenta la titulitis en los que triunfan, no debería fomentar algo más en los alumnos, que suspensos, certificaciones o habilitaciones. La respuesta es que sí. Nuestro sistema puede desarrollar algo más. Algo muy característico del ser humano: la capacidad de transmitir, recibir y generar cultura. Algo asequible a cualquier madre, padre, profesor o alumno. En el fondo estamos hablando de fomentar el afán de saber. O lo que es lo mismo, que a todos nos importe cada vez más transmitir, recibir y generar cultura. Y no únicamente superar una prueba. ¿Y qué entendemos por cultura? Por cultura podemos entender lo que decía André Maurois: es lo que queda después de haber olvidado lo que se aprendió. Esto supone enseñar o aprender para que quede huella. Lo cual nos hace más humanos, porque nos forma y educa. En cambio enseñar o aprender para un examen, no cambia de igual manera al alumno. En el primer caso adquirir cultura supone asumir y entrelazar conocimientos que perduran en el tiempo. En el segundo caso supone quitarse de en medio cierta materia o superar una prueba. Esto no significa que fomentar la cultura no implique evaluar lo aprendido. Sino que no se reduzca solo a eso. Es decir aprendemos para saber, para que los conocimientos queden en nuestro interior. Y evaluamos para comprobar que queda algo.
¿Cómo practicar o trabajar la capacidad de transmitir, recibir y generar cultura?
Desarrollando en todos los agentes del sistema educativo: madres, padres, profesores o alumnos, 6 habilidades a trabajar de manera habitual. Los progenitores y de profesores también deben de practicar estas habilidades porque su ejemplo queda en el alumno y porque facilita, para ayudar al aprendiz, el que todos desarrollemos estas habilidades:
La lectura es la primera y más importante. Se trata de leer de manera habitual una amplia variedad de libros adecuados a nuestra edad y nivel cultural.
La Escritura. Expresando lo aprendido por escrito.
La Expresión oral. En la que mostramos nuestras ideas en público. Mediante breves presentaciones.
También escuchando con atención. No solo a los más cercanos, si no también a los que nos rodean. O también escuchando contenidos temáticos de un podcast, de vídeos,... Adecuados a nuestra edad y nivel cultural.
Memorizar es fundamental para que quede lo aprendido.
Por último entendiendo y pensando. Para entender lo memorizado y dar sentido a lo aprendido.
La tecnología y las nuevas metodologías al servicio de la educación son muy útiles. Pero lo más importante es desarrollar estas 6 habilidades a todas la edades. Esto supone un esfuerzo. Un entrenamiento. Que con el tiempo da como resultado alumnos cultos.
Los primeros años del Sistema Educativo, es decir en Infantil y Primaria probablemente son más propicios para desarrollar la cultura de manera sencilla, ya que no hay una presión tan fuerte por unos resultados. Las maneras concretas de fomentar esto son muchas. Algunos ejemplos pueden ser que un alumno sepa identificar árboles aprendidos en su escuela por la calle, saber de qué artista o qué obra se habla cuando se visita un museo. Saber de qué personaje del Antiguo Testamento están hablando en la homilía del domingo el sacerdote, saber localizar un país en un mapa del que están hablando en la TV,... Esto no quita que Secundaria o en cualquier etapa, sea un momento propicio para ganar en cultura. Por lo que también hay que potenciar esta manera de actuar en esos momentos. Y entrelazar lo aprendido recientemente con lo ya sabido.
La capacidad de transmitir, recibir y generar cultura general la solemos construir mediante diferentes tipos de culturas más específicas. Que suelen coincidir en gran medida con las asignaturas impartidas en el Sistema Educativo. Por ejemplo.
Cultura Lingüística. Gracias a la cual poco a poco vamos sabiendo el origen de cada palabra y cómo se escribe.
Cultura histórica. Que nos permiten entender los hechos universales en su tiempo, a la vez que la historia de tu país, sabiendolos situar en la línea de tiempo.
Cultura religiosa. En la que paulatinamente vamos dominando los episodios y personajes de la Biblia o los versos del Corán.
Cultura anglosajona y de USA. Es decir aprender Inglés en el contexto donde se usa. O también aprender un inglés temático situacional que se puede aprender por edades.
Cultura Matemática. Para saber el motivo por el cual usamos una operación y como se llegó a esa conclusión.
Cultura Biológica. Para saber entender cómo funciona la naturaleza dentro de un contexto.
Cultura y sensibilidad artística. Para saber percibir el arte desde bien pronto y expresar ideas y sentimientos.
Cultura literaria. Para saber ir poco a poco ir apreciando nuevas obras.
En resumidas cuentas se trata de aprender y de enseñar para que quede cada vez más. Con la idea de crecer. Ya que somos personas en proceso de mejora.



Comentarios
Publicar un comentario